lunes, 29 de junio de 2015

#másqueunabúsqueda: Abuelos

Los abuelos son gente muy guay. Así en general. Yo tuve la suerte de conocer a mis cuatro abuelos y dos bisabuelas. Ahora me quedan sólo mis abuelos maternos, que son con los que he pasado tooooda mi vida, junto con mis padres y mi #bro, conviviendo con ellos durante años. 

Así que con todos mis abuelos, y con mis maternos en particular, he pasado muchas horas durante mi infancia (y de más mayorcita también ;)) El caso es que nunca jamás se me hizo raro pasar la tarde con ellos, dormir en su casa, o quedarme unos días con ellos mientras mis padres se hacían un viaje, por ejemplo. 

Recuerdo esas horas/días/semanas como de las mejores de mi infancia. Quedarse con los abuelos significaba que comías lo que más te gustaba (esto sigue pasando cuando voy a comer a su casa :)), que todas las atenciones eran para ti, que jugaban con nosotros a todo, que hacer cabañas en el salón estaba permitido aunque en realidad a mi abuela no le gustase nada que los cojines estuvieran tirados por el suelo, que si íbamos a la compra siempre siempre caía una bolsa de ganchitos, o un helado ¡o lo que quisieras! Quedarse con los abuelos era sinónimo de mimos, risas, y consentimientos. De que te llenaran la bañera de espumita y no hubiera prisa para salir. Incluso quedarse con los abuelos significaba que si se daba el casual de pasar por un centro comercial, salías con alguna que otra bolsita con algo de ropa, o algún accesorio, o algún libro, o algún juego...

Quedarse con los abuelos era una de las mejores cosas del mundo. Y ya os digo que tanto mi #bro como yo recordamos estos momentos con muchísima morriña. 

Por eso, si hay algo que tengo claro es que cuando #maridito y yo tengamos un bebé, quiero hacer a sus abuelos partícipes de todo. Por supuesto, podría decir que preferiría que pasasen muuuuuuucho más tiempo con mis padres que con mis suegros -de hecho, yo en mi momento, pasé mil veces más tiempo con mis abuelos maternos que con los paternos-. Pero bueno, esto es entrar en zona pantanosa que no quería pisar de momento

Recapitulemos. Como decía, cuando #maridito y yo tengamos un bebé quiero que éstos pasen mucho tiempo con sus abuelos. Y el otro día comentándolo con mis amigas se echaban las manos a la cabeza diciendo que cómo se me ocurría decir una cosa así, que pobres niños.

Ellas nunca pasaron días con sus abuelos, como mucho alguna noche suelta y muy de vez en cuando. Sus abuelos eran/son personas a las que visitar un domingo cada mes y adiós muy buenas. Y que sus padres nunca jamás hicieron nada sin ellas, que "para eso las habían tenido". ¿Qué eran muy pequeñas para viajar? pues ahí no viajaba nadie. ¿Qué eran muy pequeñas para comer/cenar fuera? pues allí todo el mundo comía y cenaba en casa. Y así con todo. 

Y me sentí muy mala futura madre. Porque en mi opinión, tan bueno es preocuparte por cuidar a tu bebé como cuidar a tu pareja. Obviamente, no estoy diciendo de irme de cena con #maridito a los 3 días de tener un bebé o de irnos de viaje a Japón cuando la criatura tenga dos meses. 

Pero de ahí a hacernos una escapadita de unos días, o ir a cenar o al cine durante dos horas... creo que es muy necesario para todos. Para nosotros, para seguir manteniendo la llama viva; para los abuelos, para que puedan consentir a la criaturita todo lo que quieran; y para el bebé, que estoy segura que disfrutará de sus abuelos como yo disfrutaba de los míos. 

El comentario de "para eso tienes un bebé, para estar con él todo el día, todas las horas" me chirrió un poco también. Me parece una postura un poco egoísta. Por supuesto, mi bebé será mío y de #maridito, claro que sí. Y nosotros seremos sus padres y los encargados de que no les falte nunca de nada, faltaría más. Pero ¿y el resto de la familia? ¿Acaso a alguien le parece bien privar a mi madre, o a mi padre, o a mi #bro o ¡incluso a mis abuelos! de pasar tiempo con mi bebé porque es mío? 

No quiero que para mis futuros hijos mis padres sean unos extraños que no conozcan de nada, y con los que se sientan incómodos. Quiero que compartan su día a día, y que todo fluya de una manera más natural. Será porque en mi caso lo viví con los míos y lo veo muy normal y, sobre todo, muy necesario. 

Y no estoy hablando de cargar a los abuelos con las responsabilidades de criar a tus hijos, que también conozco casos y no estoy hablando de eso. Si no de todo lo contrario: permitir a tus padres que sean abuelos de sus nietos, que les cumplan caprichos y que puedan disfrutar el uno de los otros, como se ha hecho siempre, ¿verdad?

Y vosotras, ¿qué relación tienen vuestros peques con sus abuelos? ¿Los dejáis con ellos de manera habitual o bajo ningún concepto os separáis de ellos? 



miércoles, 24 de junio de 2015

Misión cumplida y Nuevas metas

¿Os acordáis como en Octubre os contaba que iba a empezar un máster y que iba a tener que hacer tremendos malabares para poder con todo sin morir en el intento? Pues ahora os puedo decir que: ¡Sí, se puede!

Las entregas, las tareas, los exámenes, el TFM... hubo momentos en los que se hizo duro, sobretodo cuando me tocaba dormir 5 horas por noche para poder entregarlo todo a tiempo, pero oye, que ¡he sobrevivido!

Este sábado tengo los últimos exámenes, y si no pasa nada raro (que me quede en blanco nuclear y suspenda, por ejemplo), daré carpetazo al máster y podré sacarme este peso de encima. Pondré un "visto" a esa gran tarea pendiente que me suponía organizarme y prepararlo todo todas las semanas durante 9 meses... ¡misión cumplida! ;) 

Os reconozco que a las que sois capaces de sacaros una carrera, o cualquier cosa que suponga más de un año de estudio, compaginándolo con el trabajo, familia, niños, etc. ¡os admiro un montón! Yo creo que no tendría fuerza suficiente para seguir con este ritmo durante 4 o 5 años más...

Peeeero como es sabido por todos que soy un poco masoca, a finales del verano (que ahora me voy a tomar un respiro necesario en lo que a estudio se refiere) me voy a marcar una nueva meta y voy a empezar a preparar las Opos para profe de secundaria para el año que viene. 

Como muchas sabéis, este máster me ha dado la oportunidad de dedicarme a lo que siempre quise: la docencia. Tuve la inmensa suerte de poder hacer una sustitución como "profe titular" desde antes de Semana Santa hasta fin de curso en un cole muy cerca de mi casa, dando clase en Ciclos, en la ESO y en Bachillerato y me he enamorado todavía más de esta profesión (prometo hablaros de cosas que he vivido allí, porque hay experiencias que me han marcado mucho).

Así que voy a intentarlo. Sé que nunca me perdonaría el no haberlo intentado al menos, así que voy a poner todo de mi parte para que así sea, y qué mejor que justo después del máster, que tengo el chip de estudio todavía activado ;)

Mientras tanto, seguiré con mis niños de clases particulares y haciendo sustituciones puntuales en coles privados (y también cruzando los dedos por poder conseguir una plaza por esa vía).

Así que ahora os pido a todas las #opocompis que hay por aquí consejos para este nuevo reto, que seguro será uno de los más difíciles a los que me vaya a enfrentar y pretendo no volverme loca por el camino ;) 

¿Alguien más en la sala que esté dispuesta a hacer algo así para el próximo año?

lunes, 22 de junio de 2015

¡Salta!

Me despierto un día, muerta de sueño. Pero sonrío al pensar que es viernes y además día 19, lo que significa que #maridito y yo hacemos 20 meses casados :) Me levanto más contenta, y voy a la cocina a desayunar y veo que en la nevera, pegada con el imán de París, #maridito me dejó una nota: "no hagas planes que te invito a comer". ¡¡Vivaaaa, día mejorando de 0 a 100 en dos minutos!!

Comemos fuera, entre caricias, guiños y carcajadas. No sabemos cuál es la razón de tanta risa, pero todo nos hace gracia, anécdotas, historias, recuerdos... y más sonrisas de postre. Una cosa lleva a la otra, y #maridito me propone ir al cine, así a lo loco. ¿Y qué vemos? No sé, vamos a ver la cartelera y elegimos al azar la primera que veamos. 

Y como para la siguiente peli aún quedan dos horas, nos da tiempo a comernos un helado con dos cucharas... y a mancharnos de nata y chocolate, porque el comer entre risas es lo que tiene. Y como #maridito dice que así, con esa camiseta sucia, no puedes ir al cine te propone ir de compras.

Pues vale, hora y media de compras por el centro comercial. Que si unas camisetas nuevas, una chaqueta por si en el cine ponen el aire fuerte, que a mi enseguida me duele la garganta, y un pantalón de pijama con flamencos rosas, y unas zapatillas grises y rojas para #maridito que hace tiempo que las tenía fichadas, y unas sandalias nuevas para ti... 

Corriendo al coche a dejar todas las bolsas, porque entrar al cine así cargados nos parece un poco demasiado. Nos morimos de risa solo de pensarlo, y a mi ya me duelen las mejillas de tanto reír. Y entramos al cine, nos cogemos de la mano y sonreímos una vez más, ya por costumbre. Llegamos a casa con algunos euros menos en la cartera pero un kilo de felicidad encima. 

Y entonces llega el sábado y hacemos una minimaleta con ropa de verano y nos falta tiempo para aparecer por #casapapis. Que nos dicen que van a hacer churrascada, y nosotros no decimos que no nunca. 

Y como hace un calor para morir alargamos la sobremesa entre gintonics de los que hace papá, entre conversaciones absurdas y entre conversaciones profundas: "¿cuál es tu sueño?" y como somos una familia super ñoñas terminamos con la lagrimilla colgado y todo. 

Pero como sigue haciendo demasiado calor decidimos pasar el resto del día a remojo en la piscina, viendo la puesta de sol, y hablando y queriendo y riendo. Riendo mucho y mi #bro haciendo el payaso, no porque quiera hacernos reír más, si no porque le sale sólo, innato. Su felicidad está en hacer felices a los que tiene al lado y yo muero de amor por él y por su forma de ver la vida. 

Terminamos con otro gintonic a eso de las 2am viendo la luna y las estrellas y los planetas, jugando a las cartas y haciéndonos trampas...

Y el domingo, para que no se haga demasiado dura la vuelta a la realidad, nos vamos a la playa. Y comemos paella en el chiringuito y de postre helado y un café con leche y con hielo. Y para no sentirnos culpables por los excesos y para no perder de vista la "operación bikini" nada de tirarnos al sol. Montamos un torneo de voley por parejas. 

Y después de dos horas saltando, y eliminándolos a todos, #maridito y yo nos proclamamos campeones, y nos tiramos por la arena a rebozarnos y a comernos a besos, para después meternos en el agua. Esa tan Atlántica y tan fría para muchos... para nosotros está "buenísima".

Sin saber muy bien cómo, hay fines de semana que se merecen un cuadro, papel de regalo y un lazo en la cima. Porque por mucho que lo intente no podría haber sido mejor de lo que ha sido. Y decides que quieres que este subidón y esta alegría con la que te ha dejado te va a acompañar durante, al menos, toda la semana. Porque tenemos razones de sobra para reír y para saltar.

jueves, 18 de junio de 2015

Nuestro destino de vacaciones

En 40 días #maridito y yo volveremos al aeropuerto cargados con maletas, cámara y pasaporte para coger un avión y disfrutar de nuestras ansiadas y merecidas vacaciones de verano :)

Nos apetece mucho por varios motivos, el más curioso es que desde el 2011 no nos vamos de vacaciones en verano, y siempre nos las cogíamos en octubre-noviembre. Que está muy bien, porque cuando todo el mundo está a tope sumergidos en las rutinas y en el otoño, nosotros desaparecíamos y disfrutábamos de las ventajas de la temporada baja.

Peeeeero, se nos hacían eternos los meses de junio, julio, agosto y septiembre viendo como todo el mundo se cogía vacaciones, se iban de viaje, desconectaban... mientras nosotros nos quedábamos viendo el uno para el otro, ¡aguantando con ansia que llegase nuestro momento! ;) ¡Así que nos dijimos que este año las cogeríamos en verano, como todo el mundo!

¿Queréis saber a dónde nos vamos este año?

Pues buscábamos vacaciones de relax, todo incluido, cócteles en la mano, playas y resort, agua calentita, snorkel y peces de colores. Y como además de esto queríamos beber margaritas en una de esas barras dentro de una piscina, atiborrarnos de nachos y guacamole, que nos lloren los ojos de comer comida picante, hacernos mil fotos con el Chichén Itzá y las demás ruinas mayas, bañarnos en cenotes, pisar arena blanca, bañarnos en el Caribe y decir eso de ¡viva México, cabrones!.... nos vamos a la Riviera Maya! :D :D :D

¡Estamos emocionadísimos! Es nuestro primer viaje al Caribe, y no sé por qué yo me huelo que repetiremos algún día (sí, aún no me fui y ya lo veo como viaje a repetir jaja) 

Además, si nuestro #másqueunbebé no se atreve a venir antes, nosotros estaremos encantadísimos de traernos un souvenir mexicanito de recuerdo ;) 

¿Habéis estado alguna vez en la Riviera Maya? 




lunes, 15 de junio de 2015

Mi historia con #maridito: VII

Pues así estaba yo, con mucho sueño el día siguiente a esa conversación. No había dormido muy bien, era viernes, 10 de marzo, y yo estaba en clase en cuerpo, pero mi mente estaba muy lejos de allí pensando en qué puñetas iba a pasar con todo aquello. Me preguntaba si sería bueno que estuviera tan tan enganchada. No quería ni pensar el golpe que me iba a dar como #maridito decidiese que había estado todo muy bien pero adiós muy buenas. Sólo de imaginarlo quería vomitar...

Así andaba yo, teniendo sin duda una de mis mañanas menos productivas, cuando me llegó un sms al móvil. Estaba en clase y lo vi como pude. Era de #maridito y ponía:

- Buenos días! Qué tal dormiste? Espero que bien, yo soñé contigo así que muy bien :) Tienes la tarde libre? Te paso a recoger después de clase, que tengo que verte y hablar contigo. Un besito pequeña.

Uy, uy, uy. Mierda. A pesar de que el sms estaba escrito con el tono cariñoso de siempre, algo en mi me decía que quería hablar conmigo para no decirme nada bueno. 

Lo veía muy claro, pero aún así me intenté recomponer, y pensaba que si no hablaba de aquello igual esa sensación tan rara que tenía dentro desparecía. Opté por callarme todas mis preocupaciones, y a mis amigas sólo les conté que el día siguiente me llevaría a casa de su hermano a ver Titanic. Todas se pusieron como locas, diciendo la suerte que tenía. Y yo, aunque sonreía, no las tenía todas conmigo... ¿De qué quería hablar conmigo?

Llegó la tarde, y yo me relajé al verlo. Estaba sonriente, cariñoso, compartió conmigo sus caramelos de menta como hacía siempre, caminaba muy cerca de mi... Caminamos un poco sin rumbo mientras nos poníamos al día de todo lo que nos había pasado esta semana, pero casualmente ninguno de los dos sacó el tema de la conversación de la noche anterior.

Llegamos a unas escaleras que daban a una plaza, y decidimos que ya estaba bien de caminar y nos sentamos allí. Me iba a sentar a su lado, pero él decidió que mejor me sentara un escalón por debajo de él, entre sus piernas. Estuvimos así sin hablar un buen rato, él me acariciaba el pelo, y yo me dejaba querer.

Entonces me giró para quedarnos uno frente al otro y empezó a hablar. 

Me dijo que el corazón se le iba a salir del sitio cuando le sonreía. Que cualquier día de mierda se arreglaba cuando por fin hablaba conmigo. Que nunca se había imaginado que "la niña que lo acosaba por messenger" fuera a darle tantas alegrías. Y paró y me dijo también:

- Sé buena conmigo, que no tengo práctica en hacer estas cosas

Entonces siguió hablando y me dijo que sabía que la noche anterior me había pedido tiempo para pensar en qué quería él de todo aquello. Pero que realmente lo que necesitaba no era tiempo, si no ser lo suficiente valiente para decírmelo. Que a pesar de que tenía 4 años más que yo y más experiencias que yo a él "todo eso" le daba vergüenza.

Yo no sé si estaba entendiendo muy bien lo que me estaba intentando decir. Lo veía con cara de: habla claro, por favor, porque no te sigo.

Entonces suspiró, cogió aire, me dio un beso, se separó y me dijo con mucho miedo y en un susurro casi inaudible: 
- ¿Quieres ser mi novia? 

Oh! ¿En serio? ¿Esto es lo que le pasaba? Mi venerado #maridito, ese chico que con sólo mirarme me volvía loca, el que tenía un grupito de seguidoras intentando ir detrás de él, el que parecía tan seguro de sí mismo.... ¿tenía miedo que YO le dijese que no a esa pregunta? ¿De verdad?

En ese momento, me enamoré un poco más de él. Y cuando me di cuenta de que ya llevaba demasiado tiempo callada y que probablemente a él le empezaría a dar un ataque, le dije:

- Sí! Claro que sí!

Y después de un abrazo interminable y fortísimo, y algunos besos más, nos fuimos a casa. Yo aproveché para sincerarme y decirle que estaba casi segura que lo que quería era darme pasaporte, que no me podía creer que estuviera tan nervioso, cuando todo el que tuviera ojos en la cara se daría cuenta de que no había nada que quisiese más que haberme ganado el título de "novia de #maridito

Nos reímos, nos relajamos, y fue como que a partir de ese momento con todas las cartas sobre la mesa disfrutamos de esa sensación de tener a tu lado a esa persona que está hecha a tu medida, que encajáis perfectamente, que os complementáis al 100%. 

El día siguiente, en el piso de su hermano, celebramos nuestro primer día como pareja oficial comiéndonos a besos por primera vez en posición horizontal durante las tres horas que dura Titanic,

Y a partir de aquel 10 de marzo y hasta hoy,el máximo tiempo que hemos pasado separado han sido 4 o 5 días. No nos despegamos. Él venía a recogerme a clase TODOS los días, aunque sólo fuera para vernos durante 15 minutos, decirme lo mucho que me quería y darme muchos besos. 

En seguida conoció a mi familia, en seguida mi madre le dio el visto bueno, en seguida se los metió a todos en el bolsillo. Mi #bro lo adoró desde el primer momento: un loco del fútbol como él, y de los deportes en general. Para mi #bro que por aquel entonces tenía 11 tiernos añitos, #maridito era el hermano mayor que siempre quiso. 

Muy pronto, se pasaba las tardes en mi casa. Mis padres nos hacían la merienda a los tres, como si fuéramos los tres hijos suyos. Veíamos los programas de la tele, organizaban mundiales de FIFA, venía a estudiar a mi casa... 

En nuestro vídeo de la boda, una de mis partes favoritas es cuando mis padres hablan de qué pensaron de #maridito la primera vez que lo vieron, y mi padre dice textualmente:

- Para mi fue desde el primer momento como un hijo más. Nunca tuve la sensación de tener un extraño en casa cuando él estaba allí.

Lloro siempre en este trozo del vídeo, porque significa muchas cosas. Significa que soy tan cabezota como todo el mundo piensa, y que cuando digo que quiero algo lo termino consiguiendo. Y significa que #maridito fue la mejor decisión que tomé nunca y que volvería a pegar su foto en mi carpeta del cole todos los días :)



martes, 9 de junio de 2015

Mi historia con #maridito: VI

Aquella noche después de nuestra primera cita y nuestro primer beso, me costó dormir todavía más que la anterior. No me podía creer la tarde que había pasado con él, las conversaciones, las miradas, el beso infinito, las mariposas en el estómago... Además, #maridito me estuvo mandando mensajes al móvil diciéndome lo bien que se lo había pasado, las ganas que tenía de volver a verme, que me echaba ya de menos.... ¡Ya os imagináis, yo me derretía!

A partir de ahí quedamos los dos viernes siguientes, y entonces sí que fuimos a jugar al futbolín ;) Una vez él y yo solos, y la otra vez yo llevé a mi amiga y él a un amigo suyo donde sabíamos que podía surgir algo (y sí, surgió!). El caso es que nos daba igual el plan y la compañía, porque de repente, pasamos de no encontrar ocasión para coincidir, a inventarnos cualquier historia con tal de que no pasase más de una semana sin vernos.... y sin besarnos.

Tres semanas después de nuestra primera cita, yo me iba con mi clase a esquiar por la Semana Blanca, y justo regresábamos el 3 de marzo, día de su cumple número 20. Aproveché el viaje para comprarle un collar de cuero con una chapa colgando,  porque como el suyo me lo había regalado a mi, me pareció buena idea regalarle ahora uno a él..

Quedamos ese mismos día, y estábamos notando que cada vez nos dolía más estar una semana sin vernos...! Ese día no teníamos mucho tiempo, así que lo felicité por el cumple y le di mi detallito. El examinó el colgante y vio que en la chapa que colgaba había escritas unas letras chinas (os seré sincera, yo no había visto esas letras hasta que él no las nombró) Y me dijo: 

- Pero si hay aquí algo escrito en chino... ¿qué significa? 
- Pues no lo sé, la verdad...
- ¿Seguro? ¿No será que es una forma muy sutil de decirme algo? 
- ¿Algo como qué?

Tenía ganas de decirle que sí, que ahora que lo decía ponía algo así como: "estoy loca por ti desde hace mucho tiempo, no quiero separarme de ti nunca, quiero verte todos los días, me gustas demasiado" Pero obviamente, no dije nada.

Por aquel entonces estábamos en ese momento de la relación en la que yo me sentía tremendamente a gusto cuando estaba con él, el corazón me iba a mil, había dejado de comer porque sencillamente el estómago estaba lleno de mariposas y no me entraba comer casi nada...pero al mismo tiempo, tenía mucho miedo por saber si para él todo esto estaba siendo tan especial como lo era para mi, porque no me daba muchas pistas... #maridito, como todo chico de 20 años, no hablaba de sentimientos con la chica con la que quedaba para comerse a besos, ¡claro! Yo notaba que le gustaba estar conmigo, pero... ¿querría ir un paso más allá? ¿o se aburriría y se cansaría antes de lo previsto?

La conversación en la que pudiéramos aclarar todas estas cosas no tardó en llegar. El jueves de esa siguiente semana, no me acuerdo por qué, él terminó preguntándome si yo me sentía bien cuando estábamos juntos. Obviamente yo le dije que sí. 

- Genial, porque tengo un plan para proponerte.. Le pedí a mi hermano las llaves de su piso para este sábado, porque él y mi cuñada no van a estar. Así que, si quieres, podemos ir allí y vemos Titanic. 

(Inciso: #maridito por aquel entonces NO había visto nunca Titanic, y yo siempre le decía que cómo podía ser posible, que eso ya era casi casi un clásico, y siembre estaba vacilándole con que tenía que ver la puñetera película de una vez)

Como respuesta, yo me reí. Lo había soltado todo de carrerilla, y que estuviese dispuesto a ver Titanic ya me pareció lo más gracioso de todo. Sin embargo, se me encendió esa bombillita que solemos tener nosotras en momentos así y le dije:

- Oh, y ¿qué le dijiste a tu hermano? ¿Que quieres impresionar a una amiguita y que necesitas su casa para conquistarla con Titanic y palomitas?
- No, mi hermano sabe que no eres una "amiguita", eres algo más.
- ¿Cuánto más?
- Eres más que una amiga, pero necesito un poco de tiempo para saber qué dirección va a tomar esto antes de que nos impliquemos demasiado.

Zas.... ¿Por qué los hombres son tan así cuando se trata de ponerle nombre a lo que se tiene? ¿Necesitaba tiempo para pensarlo? ¿Cómo es posible, si yo lo tenía clarísimo desde hacía meses? ¿Y lo de llevarme a casa de su hermano? ¿Pretende enamorarme más con sus técnicas de "te llevo a ver una peli a casa de mi hermano, siéntete especial" pero luego no sabe qué dirección quiere que siga esto? ¡Yo ya estaba "demasiado implicada"!

Ayyyy los inicios de las relaciones de pareja a los 16 era algo muy muy complicado. Y yo tan pronto estaba sonriendo, como se me escapaban las lágrimas al pensar que no... que #maridito iba a cansarse de mi antes de lo que creía... :(  ¡Malditos miedos e inseguridades adolescentes!