viernes, 29 de mayo de 2015

Just relax and take it easy ;)

¡¡¡¡¡VIERNES!!!!! 

Hoy sólo me apetecía dejaros una canción de esas que se pegan, no sabes cómo, pero se pegan... Me transmite un buenrollismo increíble, ganas de verano, de viajar, de un cóctel en una tumbona bajo una palmera, de risas, de comidas familiares, de peleas de agua en la piscina, de olor a crema solar, de llegar con arenas en los pies, de olvidarse de zapatos cerrados y de llevar las uñas pintadas de color melocotón ;)



¡Por cierto! Aprovecho para dos cosas más...

La primera, daros las gracias por las palabras de ánimo tan bonitas en el post anterior :)

Y la segunda, que no era mi intención mostrarme angustiada, temorosa o agobiada por nuestra #másqueunabúsqueda. Al contrario, estoy disfrutando mucho de ella, y considero que es una de las etapas que recordaremos con más cariño de aquí a un tiempo!! 
Lo que me preocupaba era que #maridito entrase en bucle por ese tema... Pero ya vio la luz, y ya se contagió del "relax and take it easy". 
Con esta canción sonando en casa toooooodo el día, no le quedaba otra :D 

martes, 26 de mayo de 2015

másqueunabúsqueda: Cuando tienes todo lo que quieres

Siempre soñé tener todo lo que tengo. Desde que tengo uso de razón tuve claro que quería una a vida tranquila, feliz y muy muy familiar. 

Tengo la vida que siempre soñé y lo he conseguido gracias al esfuerzo que he ido poniendo para conseguir todo aquello que estaba en mi mano, pero por supuesto que hay otras muchas cosas que sin el apoyo de mi familia y de #maridito jamás las hubiera conseguido. Así que todo lo que tengo es el resultado de un bonito trabajo en equipo. entre todos nosotros. 

Pero lo que cuenta es que estoy donde quiero estar, hago lo que quiero hacer y tengo lo que quiero tener. Siempre hay cosas -materiales, prácticamente todas- que no tenemos y que nos gustaría tener, pero lo realmente imprescindible para mí está más que cubierto. 

Y todo esto es bueno, es muy bueno. Vivo en un estado de felicidad permanente y absoluta desde que tengo uso de razón, mi relación con mi familia es inmejorable, mi relación con mis amigos es increíble, y mi relación con #maridito es un cuento. 

Sin embargo, me ha dado por pensar que todo este mundo de color rosa me ha impedido vivir experiencias de las que la gente dice que "te hacen fuerte". Y ahora hablo a nivel de pareja. #maridito y yo jamás hemos tenido que superar ninguna crisis de esas que te hacen estar segura de que superado eso la relación será invencible. No hemos tenido que lidiar con la distancia, porque desde el primer día no hemos estado separados más de 5 días. Hemos tenido siempre un colchón económico más o menos estable, por lo que tampoco hemos tenido que hacernos fuertes ante adversidades económicas. 

Y entonces es cuando me entra el miedo de pensar... Si nuestra #másqueunabúsqueda se alarga, si nos cuesta, si hay problemas.... ¿seremos lo suficiente fuertes como para plantarle cara?

Por ahora, el segundo intento tampoco ha dado resultados. Nos hemos esmerado tanto como siempre, y lo hemos disfrutado como nunca. Así que por esa parte, no nos podemos quejar. Yo estoy muy tranquila, mi lista de cosas por hacer antes de tener un bebé parece que crece por momentos, y logísticamente me "vendría" muy bien que el bebé viniera a partir del verano del 2016. 

Sin embargo, #maridito está empezando a preocuparse. Él ya salió de ese estado de tengo todo lo que quiero. Hay algo que quiere y que no tiene. Y dice que qué pasa. Que qué hacemos mal. Y yo creo que nada, que hacemos lo que tenemos que hacer, pero hay que esperar. 

Y aquí es donde me entran las dudas. Somos lo suficientemente fuertes como para esperar tranquilos a a que llegue, ¿verdad? y si no llega, ¿nos vamos a empezar a tirar los trastos a la cabeza? Por ahora yo me limito a tranquilizarlo, a decirle que hay que tener paciencia, ¡que dos meses es lo mismo que nada! Pero ¿quién me va a tranquilizar a mi si esto tarda más de lo previsto? 

Él ya me está planteando el hacernos unas pruebas "por si acaso" para atajar el posible problema cuanto antes. Tenemos cerca parejas que están en búsqueda desde hacer más de dos años, y ahora el tiempo corre en su contra, y #maridito no quiere que nos pase lo mismo. 

Pero yo quiero esperar aún. Puede que esté todo bien. Pero ¿y si no? Entonces me entra una angustia extraña, quizás no quiero oír hablar de pruebas por miedo a que algo esté mal... ¿Cómo me voy a tomar yo eso de no tener todo lo que quiero?

jueves, 21 de mayo de 2015

Mi historia con #maridito: V

El primer beso nunca se olvida, está claro. Te hace perder la noción del tiempo y del lugar, y de repente parece que nada más te importa. Piensas que serías muy capaz de sobrevivir el resto de tú vida estando sólo con la persona que tienes enfrente. 

Besos, miradas, palabras bonitas, sonrisas nerviosas, dedos entrelazados, dos personas muy juntitas sentados en un banco en una tarde de febrero... 

Y entonces, a lo lejos se escuchan las campanas de una iglesia. Una, dos, tres.....seis, siete, ocho y nueve. ¿Nueve? ¿Son las nueve? ¿Cuánto tiempo llevamos aquí?

¡¡Mierda, mierda mierda!! Me despegué de #maridito a la velocidad del rayo. Le había dicho a mi madre que a las 9 estaría en casa, ¡y estaba allí! No estaba lejos, pero sí que me llevaría unos 15-20 minutos y yo jamás llego tarde, si digo una hora cumplo con esa hora. 

Mi mente ya empezó a revolotear pensando en que se me iba a estropear el plan de contarle tranquilamente a mi madre todo lo que tenía que ver con #maridito, se iba a preocupar si no llegaba a casa ¡YA! 

Le expliqué a #maridito como pude que me tenía que ir, que se me había hecho tarde y que yo nunca llego tarde. Pensé que se despediría de mi y se iría pero me dijo:

- Vale, voy contigo. Nada mejor que una carrerita para terminar el día

Y nos pusimos a correr como locos, cogidos de la mano, hasta llegar a casa de mis padres. Timbré al telefonillo, me abrieron y entonces nos echamos a reír, ¡otra vez! ¡Qué día tan surrealista! Después de todos los nervios, las emociones, las palabras, las sonrisas y los besos, nos pusimos a correr juntos por la ciudad, y nos dimos cuenta de que estábamos cogidos de la mano. Lo que aún no sabíamos es que así íbamos a estar para siempre...

Tocaba despedirse, y ninguno de los dos queríamos. Estábamos en el portal de casa de mis padres, yo tenía que subir ya y no lo podíamos retrasar más... así que un último beso por ese día y con la promesa de volvernos a ver pronto él se fue y yo me metí en el ascensor.

Madremiaaaaaaaaaa ¡¡¡qué pintas!!! Odié al espejo del ascensor por mis pintas en ese momento. Estaba despeinada, sofocada... ¿y ahora qué le cuento a mi madre? Sabía que se iba a poner histérica porque como os digo que yo llegue tarde es señal de que algo ha pasado... y la verdad que sí, algo había pasado...

Me abrió la puerta de casa, con una mirada inquisidora, brazos en jarra y cara de enfado inminente, y me pregunto que dónde estaba.  Por mi mente pasaron muchas posibles respuestas: no era necesario contar nada de lo ocurrido todavía, ¿no? Pero, es mi madre, se iba a dar cuenta de que algo pasaba... Mi cara me delata, además esa sonrisita tonta de la cara, ¿cómo la borro? 

Sopesé todas las opciones de respuesta que tenía y le dije:

- Estaba con #maridito

Ella se quedó con cara de ¿y ese quién es? pero en seguida se dio cuenta y me preguntó:

- ¿El chico mayor que llevas pegado en la carpeta del cole?

Joder, qué patético sonaba eso, ¿no? jajaja

Yo asentía con la cabeza, la sonrisita tonta había vuelto, no podía ocultar nada. Y algo llamó la atención de mi madre:

- ¿Y ese collar?

- Es suyo, me lo regaló él. 

- No puedes llegar tarde a casa, a pesar de que sea porque un chico te regale cosas. Lo sabes, ¿verdad?

Y entonces, antes de que mi madre empezase en serio a decirme lo mal que estaba llegar tarde a casa (aunque sólo fueran 15 minutos) cogí aire y dije:

- No te preocupes mamá, no va a volver a ocurrir. Además no es "un chico", es EL CHICO. No te preocupes por nada, me voy a casar con él. 

Cualquiera en su sano juicio se reiría de mi en mi cara en ese momento. Además, sé que para muchas madres escuchar esa respuesta es sinónimo de problemas, de pensar ¡la ha dejado embarazada! o ¡esta niña está loca! Sin embargo, mi madre es muy de ver más allá de las personas y de las palabras. Es muy de emociones, de intuiciones, y un poco brujilla de las buenas. Y algo bueno debió sentir al verme la cara porque dijo:

- Ya lo sé, no me cabe duda. Vete avisándole para que lo sepa, porque no vas a parar hasta conseguirlo. Pero no vuelvas a llegar tarde, que me preocupo. Ahora ven al sofá y cuéntamelo todo...

Y así, con esas palabras y sin bronca por haber llegado tarde, algo dentro de mi me reafirmaba que todo iba a salir bien. Que ese chico era MI CHICO y que sólo esperaba que él también sintiera que yo era SU CHICA, porque mi madre tenía razón y yo no iba a parar hasta que lo tuviese claro...

Contiuará...

lunes, 18 de mayo de 2015

No es vicio, es necesidad

Estoy teniendo entre semana mucho mucho trabajo y cosas por hacer y no me da tiempo a nada, y lo que suelo hacer es aprovechar el finde para escribir y programar las entradas de esa semana. Sin embargo, este finde he dedicado mi tiempo a otra cosa.

No es que deje de querer al blog, es que tenía (y sigo teniendo, que para esto soy un poco incansable) mucha necesidad de hacer algo que llevaba queriendo hacer desde hace ¡¡¡7 meses!!!

Ponerme mi crema de sol preferida, hacerme un moño despeinado, ponerme mi bikini favorito del año pasado (aún no fui ni a comprar los de este año), bajar a la playa, pisar arena y rebozarme en ella, probar el agua del mar, bailar alrededor de la piscina con la música a todo volumen y darme algún que otro chapuzón....

Normalmente, con el primer rayo de sol allá por Abril (en algún año incluso antes) me cojo la toalla y la cuore y me bajo a la playa a disfrutar de mi ritual pre-veraniego. Sin embargo, este invierno a pesar de ser el menos lluvioso que recuerdo, no ha hecho día de playa hasta hace ¡dos días! Bueno, en Semana Santa sí que estuvo muy bueno, pero yo estaba en París y me lo perdí...

Así que ayer tuve mi ansiado primer intensivo playero-piscinero, y me he quitado un poco solo el blanco nuclear que lucía, y que hacía que para verme las piernas tuviera que ponerme gafas de sol para que no me reflejaran de lo blancas que las tenía :D


Foto mala-mala donde las haya, pero con la emoción del momento y las ganas de meterme en el agua no dediqué mucho tiempo a fotos y sí a disfrutar del paisaje y de mi pequeño trozo de paraíso ;)


martes, 12 de mayo de 2015

Mi historia con #maridito: IV

Pues allí estábamos, muy juntos, sentados encima del mar... Él me había tocado el cuello para ponerme el collar y yo me iba a derretir. Era mucho mejor que una película Disney, porque ¡¡esto era real!! Y en todas las películas Disney todos los guionistas habrían puesto justo aquí un beso para que el OHHH fuera todavía mejor, ¿verdad? 

Pues no. #maridito me hizo sufrir y me dejó allí sin beso, se bajó del muro y empezó a andar y yo me quedé con cara de EHHH ¿A DÓNDE TE CREES QUE VAS?

Bajé como pude de las alturas en donde hacía medio minuto estábamos tan ricamente sentados, y di unos saltitos para llegar a donde estaba #maridito sin ponerme a correr, y cuando llegué a su altura veo que se está aguantando la risa el muy capullo...!

Vale, seguro que mi cara en aquel momento del no-beso tuvo que ser un poema, pero de ahí a que el tonto de #maridito se estuviera riendo de mi en mi cara en nuestra primera cita... ¡pero ésto que es! Quería darle una patada en la entrepierna o tirarlo al mar directamente, pero no sé por qué yo también me puse a reír y así estuvimos un rato como dos completos idiotas, sin decir nada más, sin hacer referencia a lo que no había pasado hacía un momento. Yo veía hacia todos lados, rezando porque no hubiera por allí ningún conocido que estuviera presenciando la lamentable estampa que ofrecíamos, y como no había moros en la costa... seguimos a lo nuestro tan contentos. 

Hacía un calor horrible para ser febrero, y no era sólo cosa mía. Así que volvimos por donde vinimos y decidimos sentarnos en un banco a la sombra en el paseo del náutico. En este momento yo ya me sentía bien, relajada y tranquila. Es cierto que tenerlo ahí tan cerca de mi hacía que respirar no fuera nada fácil, pero después de los nervios iniciales y tras nuestro ataque de risa, tenía la sensación de estar con alguien a quien conocía desde hacía mucho mucho tiempo. 

En cierto modo, así era. Llevábamos hablando casi un año, y en los últimos seis meses hablábamos a diario durante muuuchas horas, así que era lógico que ya nos sintiéramos cómodos. Pero sin embargo, a mi me fascinaba lo bien que conectábamos, lo a gusto que estaba con él :)

Estábamos allí sentados, hablando de todo: de mi #bro, de mis amigas, de los suyos, de mis clases, de sus estudios, de su trabajo... Por aquel entonces él trabajaba en una discoteca los fines de semana, y a mi que hablase de ese tema no me gustaba demasiado. Cada vez que era consciente de esto me paraba a pensar cómo creía yo que alguien como él, a sus 20 años y trabajando en una discoteca se iba a fijar en una niña de 16 como yo, y me daba un bajón que no os quiero ni contar...

Sin embargo, él empezó a contarme anécdotas del trabajo, a contarme que esa misma noche celebrarían la fiesta de San Valentín y que iban a colocar por las barras muchos corazones de gominola, y que iba a estar todo llenito de gente dispuesta a enamorarse, que ese día todo el mundo ligaba... Vamos, no sé qué película me estaba contando, pero yo me estaba poniendo negra. Me estaba poniendo muy muy muy celosa, pensando en que lo único que me faltaba era imaginarme a #maridito por la noche rodeado de corazones de gominola y mil víboras intentando atacarlo, ¡Por Dios, que no me cuente esas cosas que voy a llorar!

Pero no. Al contrario. De la mala sangre que me estaba haciendo escuchar e imaginarme cosas que no me hacían nada de gracia, me concentré en parecer muy adulta y le dije que quería ir a su discoteca. La discoteca en cuestión no era el típico sitio a los que iban las niñas de mi edad. ni mucho menos, si no que el público que por allí iba era de 20-25 años y sabía de sobra que a mi no me dejarían pasar jamás. Él se rió y dijo:
- A ti no te van a dejar entrar

Y yo en un ataque de furia le repliqué muy digna:

- Pero como tú eres mi amigo seguro que me puedes colar.... Y así conozco a tus compañeros, que por lo que vi por fotos hay alguno muy guapo.

¡Y tan ancha me quedé! :D

Me arrepentí de haber dicho eso en el mismo momento que las palabras salieron de mi boca. Yo haciéndome la mayor y la chulita delante del chico que llevo pegado en mi carpeta del cole, ¡por favor! ¿Por qué dije eso? Ahora va a pensar que no me gusta y va a dejar de perder el tiempo conmigo...

Su cara me confirmaba que no le había hecho nada de gracia mi comentario, y yo ya estaba esperando que se fuera y me dejase allí tirándome de los pelos por bocazas. Pero se giró más hacia mi y me dijo:

- ¿Ah sí? ¿A quién quieres conocer? Yo te presento a quien quieras, que para eso somos amigos.

Y recalcó demasiado eso de "amigos". Más de lo que me gustaría...

Claro, en ese momento yo quería llorar, cómo no... No quería conocer a ninguno, a mi sólo me gustaba él, lo tenía delante por fin y me estaba dedicando a decirle que quería conocer a otros que me habían parecido guapos, ¿pero qué hacía? Así que no dije ni mu, y giré la cabeza, negando y con la mirada viéndome las manos, muerta de vergüenza por ser tan tonta...

Entonces él siguió hablando y me dijo que en esa discoteca no me lo iba a pasar bien, que mejor fuera con mis amigas a tal y tal otra, y me estuvo enumerando una lista kilométrica de sitios a los que salir por la noche que a mi ni me sonaban, diciéndome que esos me gustarían más porque el ambiente era mejor. ¡Yo qué sé de qué hablaba! El caso es que #maridito cogió carrerilla y empezó a hablar y a hablar, de discotecas y de la vida nocturna, de dónde ponían la mejor música, y dónde estaba el mejor ambiente, y yo desconecté y me preguntaba por qué estaba contándome eso si a mi me daba igual, mis amigas y yo siempre íbamos a los mismos dos sitios y no estaba en nuestros planes cambiar por el momento... ¿A qué venía ese monólogo? 

Debió notar que me daban exactamente igual los datos que muy amablemente me estaba proporcionando, porque se calló de repente. Entonces un poco triste por el giro que había dado nuestra tarde le dije:

- A mi todo eso me da igual. No quiero ir a tu discoteca por la música que pongan o por el ambiente que haya, yo sólo querría ir allí porque estás tú. 

Y lo dije arrastrando las palabras, con pena porque no se hubiera dado cuenta de eso, y con tanta vergüenza que ni podía verle a los ojos que tanto me gustaban. 

Entonces él se acercó a mi, callado, me arrastró por el banco hacia él hasta ponerme entre sus piernas. Lo tenía cerca, muy cerca. Tanto que me dolía el corazón, o el estómago o yo que sé. No podía verlo a la cara, ni tragar saliva, ¿qué hacía? ¿por qué no habla? ¿qué pasa? Y dijo:

- ¿Ah sí?

Y cuando levanté la vista para responder, me besó. El beso más bonito de toda mi vida, el que llevaba tanto tiempo soñando.
  ¡EL BESO!

Después de ese vino otro y otro, y estuvimos el resto de la tarde comiéndonos a besos literalmente, sin importarnos quién pudiera pasar y vernos, sin importarnos la hora, sin importarnos nada más que besarnos con desesperación, como si al separarnos fuésemos a desaparecer...

Continuará...








viernes, 8 de mayo de 2015

Falta de empatía

Hace unos días saltó por todas las redes sociales la noticia de que Tamara Gorro iba a ser mamá. Por si estáis tan perdidos como yo en asuntos de la tv, os diré que esta chica pasó a ser conocida tras su paso por ese programa tan serio y realista como es Mujeres, hombres y viceversa.

Yo no soy mucho de ver la tv, como mucho alguna serie, y menos aún de realities y demás familia. Sin embargo, sí que estoy siempre pendiente de las redes sociales, y como os decía, la semana pasada me encontré en más de una ocasión con la próxima maternidad de Tamara Gorro. Pero lo que realmente fue noticia no fue el hecho en sí, si no el modo en que iba a ser madre: después de 3 años luchando, ella y su marido serán papás en Octubre de un bebé mediante gestación subrogada. Me pareció estupendo que lo dijeran, que lo expresasen con toda la naturalidad que se merece y a pesar de no conocerlos ni seguirlos, ¡me alegré un montón por ellos! 

Soy de las que piensan que mamá y papá no son sólo quienes lo hacen, quienes lo paren o quienes ofrecen su ADN. Papá y mamá son algo más que eso. Son personas que van a poner su corazón y su alma en manos de una personita a la que querrán con locura y por la que darán la vida todos los días. 

También entiendo muy bien, que a todos nos gustaría tener un embarazo rápido, saludable y natural. Que cuesta enfrentarse a tratamientos de reproducción asistida, que cuesta meterse en una adopción internacional, que cuesta optar por donación de óvulos o semen, y que cuesta aceptar que vas a ser mamá pero que tu bebé lo va a llevar otra mujer en su barriga, y tú no. Y no estoy hablando de costes económicos, que también, si no de un coste emocional muy grande.



Por eso, me quedé de piedra cuando nada más salir la noticia, una conocida me llamó corriendo a decirme que SEGURO que habían optado por el vientre de alquiler porque es "más fácil", porque seguro que a ella "le compensa" eso y a cambio seguir con su cuerpazo sin ninguna estría y sin engordar ni un gramo. Que "total" iba a ser suyo igualmente, y que así "mejor para todos".

En serio, me quedé en shock. ¿Cómo puede haber alguien que piense eso? A mi ni se me había pasado por la cabeza que alguien pudiera optar por esta opción para ser madre para no estropear tu figura, para no engordar y para que no te caigan las tetas, ¡por favor!

El viernes pasado Tamara dio una entrevista contando cómo había sido su proceso, cómo se habían enfrentado a 18 tratamientos, cómo le habían tenido que quitar las trompas, la angustia que sintieron, los miedos, las lágrimas... Pero lo que más me impactó fue su forma de recalcar que su bebé está en la barriga de otra mujer porque ella no lo puede llevar, y que no han tomado esa decisión para evitar estrías. 

Ahí me di cuenta que lo que mi conocida pensaba no es un caso aislado. Al parecer a la pobre chica le llegan mensajes diarios a sus redes sociales echándole en cara su decisión, que "se embarace como todas aunque engorde". No sé en qué mundo vivimos, cómo puede estar tanta gente tan falta de empatía y de sentido común y cómo les gusta a muchos regocijarse en el mal ajeno...


lunes, 4 de mayo de 2015

Mi historia con #maridito: III

Como os contaba en el anterior capítulo, la noche del 28 de diciembre la recordaré siempre con mucha ternura. Me pasé la noche sin dormir, #maridito me había guiñado un ojo, había estado más cerca de él que nunca, nos habíamos despedido con la promesa de vernos ¡pronto! La vida era maravillosa :)

Pero terminó el año y empezó el siguiente, y parecía que los planetas se alineaban para que no pudiéramos quedar. Él con sus partidos y sus cosas, yo con exámenes y con tener que cumplir horarios impuestos por mis padres (a los 16 años recién cumplidos no salía y entraba cuando me apetecía...) y el vernos parecía imposible.

Sin embargo, en una de nuestras conversaciones diarias a finales de enero me dijo que el fin del semana del 11 de febrero no iban a tener partido y que si yo podía y quería, él estaba disponible para mi. Y bueno, me pareció una proposición de lo más sugerente y ¡¡no podía rechazarla!! Me lo planteó con tiempo de sobra, así que yo conseguí atar todos los cabos necesarios para que aquel sábado nada fallara.

Recuerdo que por la mañana jugaba mi #bro (iba siempre a verlo, fui la fan number 1 de mi #bro desde sus más tiernos inicios) y coincidí en el campo de fútbol con mi amiga, con la que me quedé a dormir el 28 de diciembre. La pobre aún me recuerda hoy que llego a estar más nerviosa y me infarto :D No paraba de dar vueltas, no hice ni caso al partido, amenazaba con ponerme a llorar de puro nervio, me sudaban las manos, tenía la garganta seca... A pesar de que mi cuerpo estaba allí mi mente estaba viajando hasta#maridito, preguntándose si él estaría tan agilipollado como lo estaba yo, si para él este día sería la mitad de especial de lo que era para mi. Había soñado tanto con vernos así, de manera planeada y a solas, que me daba mucho miedo llevarme una desilusión....

El partido terminó, y en casa había pasta para comer, para que mi #bro recuperara fuerzas. Yo no pude probar bocado :D Los espagueti de mi madre que adoro, no me entraban, no podía tragar. Ahora que lo estoy escribiendo, os diré que sólo experimenté esa sensación de no poder comer NADA ese día, y el día antes de mi boda, y en las dos ocasiones el "culpable" era #maridito...

Por fin pude deshacerme del plato de comida y pude ir corriendo a arreglarme. Os diré que mi madre, esa persona a la que siempre se lo cuento todo, y que estaba al tanto de mis dos encuentros casuales anteriores con #maridito, le había ocultado que esa tarde había quedado con él. Le dije que habíamos quedado las amigas para tomar algo, sin más. Y no se lo dije porque sé que mi madre se hubiera puesto histérica al saber que iba a quedar A SOLAS con el chico de 20 años que tenía pegado en la carpeta del colegio... Quería contárselo y sabía cómo, pero antes de salir no era el momento...

Así que a las 16h salía yo pitando de casa. Mi madre se extrañó de que hubiéramos quedado para tomar algo todas las amigas tan pronto, pero yo me inventé una historieta bastante creíble :D Había quedado con #maridito en un paseo cercano a mi casa, él se bajaría en la parada de bus que hay enfrente, y yo sólo tenía que esperar. Madre mía, los minutos más largos de mi vida. ¡Me quería morir! Me había puesto unos pantalones color caqui apretaditos, una camiseta rosa y caqui y una chaqueta por encima, y me había esforzado mucho por peinarme con el difusor y la espuma.

Antes de salir de casa estaba muy satisfecha con el resultado, pero en ese momento, en medio de la calle y esperando a que él llegara, ¡me sentía estúpida! ¡Tenía que haberme hecho una coleta! ¡No, mejor, plancharme el pelo! ¡O ponerme vestido! ¿Qué hacía yo con un pantalón caqui? ¿Por qué elegía tan mal la ropa? ¡No le iba a gustar! ¡No le iba a gustaaaaaar!

Y en ese bucle infinito estaba yo, cuando veo un bus, y compruebo que es el suyo. Yo quiero vomitar, el medio espagueti que me comí me iba a salir de un momento a otro. ¡Qué vergüenza! ¡Iba a vomitar en medio de la calle de puro nervio! A pesar de que yo estaba en la acera de enfrente, conseguí verlo a través del cristal del bus. Llevaba los cascos puestos, unos vaqueros, zapatillas blancas, camiseta blanca y chaqueta azul. El pelo con gomina y de punta. Madre mía, madre mía, madre mía. Las puertas del bus se abrieron, él bajó, me vio desde la otra acera y me sonrió. Vale, ahora sí que voy a vomitar. Me quiero ir a mi casa corriendo y cambiarme de ropa, quiero llorar, quiero tirarme a su cuello, y todo a la vez ¡¡¡AHHHHHHHH!!!

Él cruzó la calle (a lo loco, ni paso de cebra ¡ni nada!), cada vez estaba más cerca, y de cerca estaba todavía más guapo. Ya podía olerlo. OHDIOSMIO por qué huele tan bien... Yo intentaba sonreír, no parecer tonta. Y de repente ya estaba allí, enfrente mía, dándome dos besos y diciéndome ¡qué guapa estás!

No pude dejar de fijarme en su boca durante un rato. En sus labios gorditos, en su sonrisa. Tenía algo en la boca, huele a menta ¿es un chicle?  Él se debió de dar cuenta, porque me dijo:

-Es un caramelo, toma uno.

 El caramelo de menta más rico del mundo mundial, que iba envuelto en papel blanco con hojas verdes dibujadas :D

Los primeros minutos fueron muy extraños. Se suponía que habíamos quedado para jugar un futbolín, pero estaba una tarde de verano en pleno febrero, y nos pareció mucho mejor irnos al paseo marítimo y caminar y caminar. Sinceramente, no sé de qué hablamos todo ese rato, y #maridito tampoco. Yo sólo recuerdo frases sueltas:

- En serio, estás muy guapa.
- No no, tú sí que estás guapo.
- Qué va... de verdad, estás muy muy guapa. Me gustan esos pantalones 
(sobra decir, que esos pantalones están guardados como oro en paño y a buen recaudo ;) )

Y en un momento dado, me sacó el tema de un amigo mio de clase. Este chico y yo íbamos a la misma clase desde los 3 años, y hacía unas semanas, no sabía por qué,me había regalado un collar de estos surferos blancos de borlitas de colores. (viéndolo con perspectiva, el chico querría algo más que amistad, pero en ese momento yo estaba tan en mi mundo que ni cuenta me di) El caso es que yo se lo había comentado a #maridito en alguna de nuestras conversaciones y a él no le había sentado demasiado bien  eso de que otros me regalasen cosas.... Y como os digo, me sacó el tema:

- oye, y el collar de tu amigo. ¿No lo traes?
- No...
- ¿Por qué? ¿No te gusta?
- El collar sí
- ¿Y tu amigo?
- No, él no...

En ese momento habíamos llegado a la punta del faro, y nos sentamos allí en un muro encima del mar, no sin antes hacer el ridículo al casi matarme y caer a los peces de una forma muy muy tonta... qué raro...

Entonces veo que #maridito mete su mano en el bolsillo y saca algo:


- Me alegro de que él no te guste. Porque yo tengo un collar de esos también, y creo que a ti te quedaría mejor que a mi.

Yo, como siempre, ojos como platos, sonrisa tonta, y pocas palabras en los momentos importantes. Cómo iba a hablar si tenía la boca seca, ¡por dios! y ¡qué calor en pleno febrero!

Entonces me puso de espaldas a él, me retiró el pelo, y como en las películas me puso su collar surfero, me lo abrochó, me volvió a girar hacia él y me dijo:

- Estás increíble.

¿Increíble? ¿Dijo "estás increíble"? OHDIOSMIO Yo volaba, por encima del faro, por encima de todo el paseo marítimo y por encima de toda la ciudad....

Continuará...