miércoles, 7 de octubre de 2015

México Lindo: IV

Cancún, Isla mujeres, snorkel y playa

Otro día más que madrugábamos mucho para llegar a nuestro destino antes que nadie. Pero ya era el último madrugón que nos quedaba y el plan de este día era mucho más relajado que el de los días anteriores.

Tras el chasco con las playas que habíamos visto hasta el momento, preguntamos por una zona que estuviera libre de algas en la que poder bañarnos y disfrutar de un día de playa caribeña. Nos dijeron que en esos momentos estaba TODO sumergido en algas. Todo, menos Isla Mujeres. Así que ni lo dudamos, y le pedimos a nuestro taxista molón que nos llevara esta vez al puerto de Cancún :D

Allí teníamos dos opciones: la primera pagar por una "excursión guiada" en un súper barco llenito de gente, en el que te daban alcohol a bordo y que tenían una música discotequera a primera hora de la mañana para amenizar toda la velada, o bien acordar con un pescador de allí que nos llevara hasta la Isla y que después nos viniera a recoger. ¿Sabéis cuál elegimos, no? Sí, la segunda :D





Nos quedamos con un marinero que hacía esa ruta normalmente con más turistas y tenía chalecos salvavidas a bordo :P y tras negociar el precio (tirado no, lo siguiente) pusimos rumbo a una zona de snorkel.

El mar estaba un poco revuelto y había bastante oleaje, pero decidimos bajar un ratillo a snorkelear para ver si podíamos saludar a algún animallillo :) Bajamos en una barrera de coral, a medio camino entre Cancún e Isla Mujeres y efectivamente había bastante corriente. Sin embargo, pudimos ver un montón de pececillos de colores y ¡¡varios mini tiburones!!

Cuando nos cansamos de luchar contra la corriente volvimos a subir al barco, y qué sorpresa cuándo vimos que habíamos estado casi 1 hora en el agua, el tiempo se pasa muy rápido con unas aletas, un tubo y unas gafas ;)

Estábamos agotados, claro, así que el siguiente destino estaba claro: a la playa, ¡por favor! Además, un puntazo a nuestro favor fue que para ese día vaciamos nuestros mini bares de las habitaciones, y nuestro taxista molón nos dejó la nevera que llevaba en el coche para poder llevarla a la playa. Así que nos plantamos en la playa con una nevera a lo más puro estilo domingueros pero cargaditos de refrescos, cervezas y derivados y todo a 0€ ¡Barato, barato! :P 

¿Os acordáis que en el post anterior os hablaba sobre las playas que habíamos visto hasta entonces, y que os decía que a mi no me habían dado para más? Pues mi percepción cambió bastante al llegar a Playa Norte :)





De nuevo palmeras, arena blanca y esta vez, por fin, agua cristalina ¡viva! 
¡¡¡¡¡Por fin nos íbamos a bañar en el mar Caribe!!!!! 

Dejamos las toallas, la nevera y al agua patos :D Estuvimos allí a remojo dos horas sin salir, riendo, haciéndonos bromas, y cómo no, fotos jejeje ¡Lo pasamos como niños pequeños! Qué gusto, después de dos días Non Stop necesitábamos ese relax playero  :)







Salimos, nos secamos y oh oh oh, desde los chiringuitos del fondo habían conectado música bailonga a través de unos altavoces, ¡lo que nos faltabaaaaa! Nos montamos una fiesta como si fueran las 4 de la mañana en una discoteca española, dándolo todo y cambiando pista de baile por arena de playa, ¡¡¡qué bien me lo pasé!!! La única pega es que estaba llena a rebosar de gente, pero los únicos turistas éramos nosotros :D

Después de otro baño empezábamos a tener hambre. El marinero del barquito nos había dicho que en otra parte de la Isla había un restaurante en el que daban comida. Algo muy típico y muy turístico, pero allí era la opción que había. Nos pareció bien pero teníamos una última petición para nuestro amigo marinero: le preguntamos si sería factible que nos pescara unas langostas y tras volver a regatear el precio, el buen hombre se echó a la mar y en nosotros no cabía más felicidad, ¡qué hambre! :D

Mientras esperábamos por nuestra comida recién capturada, nos tiramos a las sombras de unas palmeras. Estábamos KO. Yo recuerdo que me encendí el Ipod por primera vez en todo el viaje, me puse los cascos y escuché varias canciones de Pereza viendo el sol y el cielo azul entre las hojas de la palmera que tenía justo encima. #maridito se quedó dormido, y no fue el único, y en ese estado de relax profundo y absoluto nos quedamos un buen rato :)




Estábamos muertos de hambre, y la langosta a la brasa nos supo a gloria bendita, y tras comer, regresamos al puerto de Cancún. Estábamos tan relajados que quien más y quien menos iba cabeceando en el barco, y eso que no era cómodo para nada... Pero el sol dándonos en la espalda, la barriga llena y agotados de tantas emociones nos estábamos quedando fritos.



Al desembarcar ya nos estaba esperando nuestro taxista molón, y tras hacer unas compras de souvenirs en las tienditas del puerto, pusimos de nuevo rumbo al hotel. Al llegar y con mucha penita nos despedimos de nuestro taxista, fue un compañero y un guía TAN genial que lo íbamos a echar mucho de menos...

Y para no perder la costumbre, lo de siempre: ducha, cena y tequila para todos!!!!! Además, el día siguiente era sábado y ¡no tendríamos que madrugar! A partir de entonces nos quedaban tres días para disfrutar del hotel y de todas las actividades que teníamos en él y estábamos deseando probarlas todas :D

Continuará....

6 comentarios:

  1. Que envidia!!! Y que bien lo cuentas. Por un momento he estado en esas playas disfrutando de la arena blanca y de la langosta, jajaj
    Muakkk

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  2. Que envidia!!! Y que bien lo cuentas. Por un momento he estado en esas playas disfrutando de la arena blanca y de la langosta, jajaj
    Muakkk

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  3. Qué chulo!!!!!! Y como me gusta que pudierais contratar a los locales. En Venezuela, ni loca me dejaban los autóctonos. Todo con empresas o mejor, con conocidos!!! La verdad es que dan ganas de ir y comprobar en primera persona esas maravillas.

    Un abrazo :)

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  4. Qué relax y qué playa tan bonita :)

    Feliz día :)

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  5. qué paz se ve en las fotos, una tranquilidad absoluta, asî sî que se descansa bien en vacaciones :)

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  6. Hola, cuanto tiempo sin saber de ti..., espero que estés bien :) Echo de menos tus entradas...
    Un beso
    Maria

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